La renuncia de Santiago Peña llega tras el colapso de Ueno Bank, entidad intervenida por el Banco Central. Unos 2,94 millones de usuarios, cerca del 45% de la población, perdieron acceso a sus ahorros. La quiebra afecta principalmente a trabajadores, ya que el banco captó fondos del Instituto de Previsión Social durante el mandato de Peña. Una investigación periodística reveló que Ueno Holding pagó unos 30.000 millones de guaraníes a una empresa vinculada al mandatario.
El juicio político que se desmoronó
La presión creció cuando diputados opositores y disidentes del Partido Colorado impulsaron su enjuiciamiento por mal desempeño. La moción parecía tener respaldo suficiente, incluso dentro de su propio partido. Sin embargo, tras bastidores, el expresidente Horacio Cartes se reunió con fichas del Gobierno. La renuncia de Peña zanjó la cuestión y evitó exponer al vicepresidente Pedro Alliana, quien ahora asumirá la Presidencia.
Un discurso de contención de daños
En su mensaje de despedida, Peña apeló a la estabilidad institucional. «Ningún cargo es más importante que la estabilidad de la República, ninguna persona está por encima del Paraguay», declaró. También pidió disculpas al pueblo y aseguró que su prioridad será la tranquilidad de los ahorristas. El titular del Senado, Basilio Núñez, había pedido su dimisión y advirtió que no estarían «del lado del despojo de los fondos públicos».
El futuro inmediato
La renuncia deja al Partido Colorado en el poder. Alliana, vicepresidente constitucional, asumirá la Primera Magistratura. La crisis financiera sigue latente: los jubilados y trabajadores afectados esperan respuestas sobre la devolución de sus fondos. El país enfrenta una de sus peores crisis bancarias y una incertidumbre política que apenas comienza.

