
Beber agua durante las comidas no solo no perjudica la digestión, sino que puede facilitar el proceso fisiológico, según coinciden especialistas consultados por Real Simple y avalado por la Mayo Clinic. La práctica ayuda a formar el bolo alimenticio, mejora el tránsito intestinal y contribuye a una mayor sensación de saciedad, lo que puede favorecer el control del apetito y la regulación de la ingesta calórica.
Ciencia vs. mito: el agua no diluye las enzimas
La Dra. Arshpreet Saraan, médica de familia en la Universidad de California, Riverside, aclara que beber agua a sorbos mientras se come «no altera las enzimas digestivas». La nutricionista Mackenzie Blair, de la Universidad de Colorado, recomienda mantener siempre un vaso de agua en la mesa para facilitar la digestión y mejorar la hidratación. Ambas especialistas coinciden en que el temor a que el agua diluya los jugos gástricos carece de fundamento científico.
Un estudio publicado en *The American Journal of Clinical Nutrition*, en colaboración con el Instituto Nacional de Diabetes de EE.UU., concluyó que beber agua junto a los alimentos incrementa la percepción de saciedad y facilita el procesamiento de nutrientes sin perjudicar la digestión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también señala en sus guías que una hidratación adecuada, incluso durante las comidas, es fundamental para el funcionamiento óptimo de los sistemas digestivo y metabólico.
Excepciones: reflujo y cirugía gástrica
Ciertas condiciones de salud requieren precaución. Según la Dra. Saraan, las personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico pueden experimentar un aumento de la presión abdominal al beber agua mientras comen, lo que incrementa los síntomas. Blair advierte que quienes han atravesado una cirugía gástrica pueden presentar saciedad precoz si combinan agua y alimentos, dificultando la incorporación de nutrientes. En estos casos, se recomienda consumir líquidos antes o después de las comidas, según la tolerancia individual.
Hábito seguro para la mayoría de la población
Más del 60 % de los adultos en Estados Unidos consume agua con las comidas como parte de su rutina de bienestar, según datos de Statista. La evidencia médica respalda que para la mayoría de las personas sanas esta práctica es segura y beneficiosa. La clave está en distribuir la ingesta de agua de manera regular a lo largo del día, evitando un consumo excesivo alrededor de las comidas, lo que favorece el equilibrio entre eficiencia digestiva e hidratación adecuada.
Fuente: realsimple.com/ mayoclinic.org
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