
La Asociación de la Industria del Cine (Asoinci) reveló cifras preocupantes para el sector audiovisual venezolano. La asistencia total a las salas durante 2025 alcanzó apenas 7.968.576 espectadores, un crecimiento del 2,2% respecto a 2024, pero muy por debajo de los 30 millones de tickets vendidos en 2015, el máximo histórico registrado. El cine nacional apenas capturó el 0,67% de la taquilla total.
Un mercado en caída libre desde hace una década
José Pisano, presidente de Asoinci y director del Trasnocho Cultural, explica que «la asistencia a los cines en Venezuela ha estado afectada desde hace unos 10 años. Por la crisis eléctrica, inseguridad y emigración». El mercado pasó de unos 30 millones de tickets vendidos aproximadamente hasta 11 millones en 2019, el año previo a la pandemia.
Pisano, también responsable de traer a Venezuela películas de Sony Pictures y Warner Bros, señala que «20% de las películas estrenadas hacen 80% de la taquilla», un comportamiento normal que favorece a los grandes blockbusters de Hollywood en detrimento de propuestas locales o independientes.
Blockbusters dominan la taquilla
Las preferencias del público venezolano se inclinaron marcadamente por el cine animado y de fantasía. El live action de «Lilo & Stitch» lideró con 1.057.023 espectadores, seguido por «Zootopia 2» con 558.796, «Una película de Minecraft» con 452.680, «El Conjuro: Últimos Ritos» con 381.655 y el live action de «Cómo entrenar a tu dragón» con 362.862.
Expertos señalan que el espectador venezolano se ha vuelto extremadamente selectivo. Ante el costo de las entradas y servicios, prefiere invertir en franquicias conocidas en lugar de arriesgarse con propuestas locales, lo que profundiza la crisis del cine nacional.
El drama del cine venezolano en cifras
Las películas venezolanas más taquilleras de 2025 reflejan la magnitud del desafío. «Un viaje de película» (comedia) apenas reunió 12.190 espectadores, seguida por «No lo escuches» (terror) con 11.047 y «El vendedor» (comedia) con 8.687. Cifras irrisorias comparadas con los millones que convocan las producciones internacionales.
Pisano explica que la comercialización está regida por la Ley de Cinematografía Nacional, que «establece el porcentaje de cine nacional, pero eso ha mermado mucho por la caída en la producción de películas venezolanas». La norma fija porcentajes de liquidación y permite escoger «un par de títulos al año por estudio, considerados películas especiales, con porcentajes mayores».
Éxito en festivales, fracaso en taquilla
Paradójicamente, mientras la taquilla local se desploma, el cine venezolano brilla en festivales internacionales. «Aún es de noche en Caracas» se estrenó en Venecia y «El extraordinario viaje del dragón» fue la representante para los Premios Goya. Una paradoja que refleja la desconexión entre el reconocimiento artístico y la viabilidad comercial.
Pisano considera que la métrica de éxito más importante es la asistencia total, «pero claro que los ingresos a nivel de exhibición son los que rentabilizan el negocio». Sin espectadores en las salas, el circuito económico se rompe.
El streaming acelera la transformación
Un estudio de finales de 2025 indicó que el streaming y la televisión dominan actualmente el tiempo de ocio en los hogares venezolanos, desplazando al cine y al teatro como actividades recreativas principales. La migración hacia lo digital y la contracción de las audiencias presenciales marcan una de las transformaciones más profundas del sector.
Pisano recuerda que alguna vez se medía el cine contra otras formas de entretenimiento, como ir a la playa o pasear por un parque. Esos sondeos ya no se hacen, quizás porque revelarían una realidad incómoda: el cine ha perdido la batalla por el tiempo libre y el presupuesto familiar.
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