
Este fenómeno digital, conocido por su modelo de video vertical, ha sido apodado la «nicotina digital», ya que su uso excesivo se asocia con ansiedad, depresión y distorsiones de la imagen corporal, como la dismorfia.
A pesar de que Meta también ha enfrentado acusaciones similares, Tik Tok se encuentra en el centro de la controversia. Investigaciones indican que el 50% de las personas no se sienten atractivas sin los filtros de belleza, y el 77% intenta cambiar o ocultar partes de su cuerpo, lo que afecta gravemente la autoestima.
La psicóloga Yadira Hidalgo señala que el diseño de Tik Tok, que promueve respuestas rápidas a través de un entorno colorido y dinámico, tiene un efecto adictivo en el cerebro. Este tipo de estimulación puede crear una generación que busca gratificación instantánea, debilitando su capacidad de atención y fomentando una cultura de conformismo e ignorancia.
En respuesta a estos problemas, fiscales de 14 estados en EE.UU. han comenzado a presentar demandas contra Tik Tok, argumentando que su algoritmo está diseñado para mantener a los usuarios enganchados, especialmente a los más jóvenes. Se destaca que la aplicación no solo promueve comportamientos adictivos, sino que también infringe las leyes de protección de datos al recopilar información de menores.
Con más de 170 millones de usuarios activos en Estados Unidos y más de mil millones a nivel mundial, Tik Tok sigue siendo una plataforma popular. Sin embargo, la preocupación por su impacto en la salud mental de los adolescentes y la presión que ejerce sobre su autoimagen hace que la demanda y la investigación en curso sean más relevantes que nunca.

UN.

