
Buenos días, de todas las advocaciones Marianas, la más querida y venerada en Venezuela es la de la virgen del Carmen, cuyo nombre deriva del monte Carmelo que a su vez proviene de Karm-El , en hebreo: ‘jardín’ o ‘viña de Dios’ y que se venera todos los 16 de julio.
En mi familia a pesar de no haber Marineros ni militares, han sido muy devotos de esta advocación Mariana, tanto así que mi abuela Victoria, nos regaló a todos un escapulario de la virgen del Carmen, que prácticamente (por lo menos a mi) nos hacía sentir invulnerables.
Mi tía Ana, también era devota de la Virgen del Carmen y hay dos cosas que me hacen recordar mis infantiles andanzas en la casa de El Cementerio, mi barrio natal.
Uno era que ese día se soltaba un palo de agua tan copioso que el patio central se convertía en una piscina, dónde después de tramitar todos los permisos, solíamos retozar en ese piso de mosaicos amarillos y rojos, intentando chapotear en el pozo que el aguacero nos regalaba en la época lluviosa, que nosotros en mi casa llamamos invierno (así nunca caiga nieve).
El otro elemento que evoca mi infancia era una representación pictórica de la Virgen del Carmen que se enchufaba a la corriente y a través de varios puntitos luminosos, el tranquilo y plácido cuadro, se transformaba en una tenebrosa y lúgubre escena donde la imagen de la virgen, intentaba salvar del la purga por el fuego a las animas que se lo imploraban, casi todas en grupos de dos o más ánimas, a excepción de una que cumplía su incandescente castigo sola y desamparada y hoy la recuerdo hasta ligera de ropas, el Ánima Sola.
Así pues el día del Carmen era un día especial en nuestra infancia de baño y rochela en el patio de la casa, y la imagen del cuadro era una advertencia del castigo que nos tocaría si no nos portabamos bien.
Curiosamente a mi memoria no acude el nombre de ninguna Carmen como nombre familiar le pido ayuda a mi primo Germán, de mejor memoria y mayor trayectoria familiar, en cambio como nomenclatura topográfica entre Cármenes y Jabillos en El Cementerio y el barrio el Carmen del cronista no oficial de Maracay mi hermano el Matador.
Feliz día del Carmen, un abrazo grande y fuerte y hagan todo lo posible por cuidarse y portarse bien.

Prof Simón Pineda.

