
Esta tradición está ligada a la conmemoración que también se hace desde 1914 en los Estados Unidos, sin embargo las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.
Posteriormente los romanos llamaron a esta celebración Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas.Con la llegada del cristianismo se transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús.
Para mí mamá el día de la madre era todos los días, porque la madre, sobre todo en nuestra sociedad matricentrada, es el pilar económico, afectivo y espiritual más importante. Las madres son además de excelentes trabajadoras en sus profesiones y oficios, son las mejores administradoras conocidas, no se cómo lo hacen, pero lo hacen, manejan el presupuesto de manera impecable, distribuyendo los ingresos durante el lapso que los reciben, hasta la próxima entrada, hacen milagros con la comida, son las que las rinden y reciclan, además de cocinar toda la alimentación familiar.
Nos mantienen pulcros y presentables, a pesar de ese empeño nuestro en el desaliño y el desaseo, o al contrario cuando en la adolescencia la pulcritud y la impecable presencia es importante para la conquista o la fiesta.
En mi experiencia, la mayoría de las personas que acompañan a un paciente a la consulta, son las madres, paciencia infinita que raya con la codependencia. Son también las que mantienen el orden y la escencia del hogar, maestras del regaño y la chancleta o en su defecto de un «correazo a tiempo», sobre todo para aquellos donde la travesura y algunas malas conductas nos pueden afectar el ser buenos ciudadanos.
Podría pasarme la vida entera en esta alabanza desde el lado filial a las madres, pero quisiera destacar el sentimiento más importante que me inculcaron mi madre y quienes como mi tía Ana y mi abuela Victoria, la acompañaron en la formación de quién soy hoy, y que no es otro que la solidaridad, me enseñaron a ser solidario, con el que entra al hogar, con los amigos transformados en hermanos, con el espacio que siempre hubo en la mesa «dónde comen dos también comen tres», en el lugar para dormir para quien tiene la necesidad o viene de una rumba.
Mis madres son especiales y siempre me acompañan, porque me enseñaron a ser como soy, y que he intentado transmitir a mi descendencia.
El día de las madres es todos los días, pero aprovechemos este para recordarles lo importante que son y han sido en nuestra vida como hijos. Feliz día de las madres, un abrazo grande y fuerte.
PD.: muchas veces el día de la madre coincide como hoy con el día de la enfermera, quiero aprovechar, para saludar y felicitar a todas aquellas personas que además de madres son también cuidadoras y curadoras.
Además de agradecer, todo lo que me enseñaron en el aprendizaje de mi profesión y de lo que me alcahuetearon, en el ejercicio de la misma.
Feliz día de la enfermera.

Prof. Simón Pineda.

