
Esta percepción es universal y verdadera. Se le han dado miles de explicaciones desde la filosofía, la medicina y otras áreas de conocimiento sin llegar a un consenso universal.
En los últimos años, la ciencia dispone de nuevas herramientas para explorar la percepción del paso del tiempo, llegando a una conclusión esperable: ese acelerón del tiempo mental es fruto de varios factores. ¿Tienes curiosidad? Pues vamos a conocerlos.
La percepción del tiempo y sus variaciones a lo largo de la vida
El tiempo, como unidad de medida (minutos, días, años) es una invención humana, un intento de estructurar la memoria y organizar el día a día. Sin embargo, el tiempo que atraviesa el cuerpo depende de factores como la física de nuestros sentidos y los ritmos biológicos del organismo.
Por otro lado, tampoco se puede olvidar cómo funciona el cerebro y cómo este cambia en estructura y en química, a lo largo de la vida.
Para empezar, hazte a la idea de que recibimos una serie de estímulos (piezas de información) que el cerebro se encarga de ordenar y dar sentido. Eso, que es a lo que llamamos tiempo, no es más que un reflejo de la realidad externa a nuestro cuerpo y, por tanto, está sujeta a diferentes influencias. Veamos las más relevantes señaladas por estudios actuales.
El tiempo pasa más rápido al envejecer por cambios estructurales y químicos en el cerebro
No solo la cantidad de recuerdos influye en la percepción de que el tiempo pasa más rápido al envejecer. La capacidad atencional y la memoria se ven afectadas por el envejecimiento cerebral, a menudo por su deterioro. A nivel perceptivo, esto implica un aumento del ruido y la incertidumbre temporal, como afirma un artículo de la revista Frontiers in Aging Neuroscience .
Este ruido, afirman, también es resultado de la compensación cerebral al degenerarse el circuito frontoestriatal, que a su vez está regulado por neurotransmisores (dopamina, serotonina, noradrenalina y los colinérgicos), cuyo funcionamiento resulta alterado con la edad.
Así, otras regiones del cerebro asumirían parte de su trabajo para mantener operativas las funciones ejecutivas, pero sin dar un resultado perfecto.
Por otro lado, los ritmos biológicos se afectan por el envejecimiento. El sistema endógeno que interactúa con la geofísica (los ciclos de luz-oscuridad, por ejemplo) hace su parte en la percepción temporal. Las variaciones en la segregación de la melatonina producen alteraciones de sueño que afectan a la continuidad del tiempo mental y restan fuerzas a las funciones cognitivas.
¿Se puede hacer algo cuando el tiempo pasa más rápido al envejecer?
Si bien no se puede evitar un envejecimiento natural del cuerpo y la mente, sí es posible dotar de significado al día a día. Está en mano de todos el buscar nuevas emociones en la vida y construir recuerdos significativos.
Quizás, al final de tu vida, sientas que tu infancia fue mucho más larga que el resto de tu vida, pero no olvides recrearte en todos aquellos eventos que marcaron un antes y un después, sobre todo en aquellos que has creado tú.

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