Así lo manifestó Gustavo Bertolo, ingeniero agrónomo y productor de la finca La Huerta de Jehová ubicada en el páramo La Cristalina del municipio Trujillo capital, quien señaló que desde antes de la pandemia por covid-19 algunos productores trujillanos se sumaron a la aventura de cultivar fresas.
“La siembra de fresa ha tenido una buena aceptación en el mercado, tanto en lo culinario como en lo económico, debido a que es un cultivo rentable en lo productivo y que ha empezado a mejorar la calidad de vida de los productores del campo”, explicó.
Resaltó que este cultivo no solo abastece el mercado interno del estado Trujillo, si no también va en vía de abastecimiento del mercado nacional, debido al constante aumento en la superficie de siembra en el municipio capital, Boconó y mayormente en Urdaneta.
Paso a paso
Para cultivar la fresa se requiere principalmente de agua y tierra fértil, además, de una temperatura de 12 hasta 24 grados centígrados y de materia orgánica como gallinazo o chivo.
Una de las características de este cultivo es la cubierta blanca plástica, la cual es la más moderna dice Bertolo, pero se puede utilizar pasto seco molido, cáscara de arroz o los palillos de los árboles de pino.
“La finalidad de la cubierta es que los frutos, que son delicados, no se dañen, se mantengan limpios y libres de malezas y patógenos que puedan afectar la calidad de la fresa”, señaló.
Destacó que la siembra requiere de cuidados especiales semanalmente con fertilizantes, según los requerimientos nutricionales de las plantas y las aplicaciones para controlar las plagas y enfermedades, ya que afecta el rendimiento de este cultivo.
Para Julio César La Cruz, productor de fresa de variedad capitola del páramo La Cristalina, este es un cultivo perenne de ciclo largo, entre tres y cinco años, que requiere una inversión alta por el uso del mulch, control de maleza, abono orgánico y mano de obra.
“La semilla proviene de los mismos cultivos que se siembran y se distribuye entre los productores. La siembra se realiza a principio de año que hay semilla disponible. Desde el momento de la siembra hasta la primera producción tarda cinco meses, cuando se recogen los primeros graneos”, precisó.
Agregó que en el estado Trujillo el pico de producción está entre los meses de mayo a noviembre, debido a que en las zonas más altas y frías cae lo que llaman escarcha o helada, y las plantas disminuyen su producción.
“Se realizan las podas entre enero y marzo para así lograr que la planta en dos meses ofrezca nueva producción de fresa. Las zonas menos frías producen todo el año porque que no presentan temperaturas bajas, tales como el páramo La Cristalina, Esdorá, entre otros”, aseveró.
La cosecha
El también productor agrícola Gustavo Bertolo añadió que para la cosecha de la fresa seleccionan frutos según su tamaño y grado de madures.
“Para la cosecha seleccionamos frutos de primera, segunda y tercera en cuanto al tamaño sea grande, mediano y millo; en lo que respecta al grado de madures está desde pintones hasta maduro, todo depende de las exigencias del comprador y del mercado destino. La fruta se coloca en cestas plásticas con pesos de 14 kilos netos”, aseguró.
Entretanto, La Cruz detalló que el estado Trujillo posee entre 2.500 y 3.000 hectáreas de fresa en dos zonas específicas, como son el páramo Cabimbú y páramo Tuñame del municipio Urdaneta; y en menor proporción en los páramos La Cristalina y Esdorá del municipio Trujillo capital.
“La producción por hectárea está entre las 15 y 20 toneladas. Se pudieran producir 40 toneladas, pero en la zona no disponemos de semillas certificadas. Con este rendimiento se pudiera estar hablando de unas 37 mil toneladas de fresa anuales, en promedio, solo en los páramos La Cristalina y Esdorá”, apuntó.
Recordó que el mercado de la fresa es fresco, no existe cadena de frío.
La Cruz tiene tres años cultivando fresas junto a 19 productores de la zona, y con ellos desea impulsar el 50 por ciento del mercado a la exportación precongelada, 25 por ciento a la agroindustrias y el 25 por ciento restante al mercado fresco.
“Para lograr esto se requiere de los permisos de importación de semillas desde Chile que es el proveedor de semillas a varios países como Colombia, Perú, Ecuador. Además, se requiere del financiamiento desde la banca privada y pública. La fresa es un cultivo de alta rentabilidad, además genera una alta mano de obra y beneficia a miles de familias”, puntualizó.
Comercialización
Bertolo señaló que en cada zona productora existen pequeños mercadito, donde se comercializa la fresa con intermediarios.
También están quienes no utilizan intermediarios, sino que entregan la fruta directamente al vendedor final, sea una heladería, mercados municipales, supermercados, fruterías, entre otros, para expender al comprador final.
Cada vez son más los campesinos que se atreven a cultivar la fresa, una fruta rica en antioxidantes, fibra y minerales, que además aporta flavonoides y vitaminas.
U.N/Fundaaon.
Mantente informado a través de nuestro canal en Telegram y nuestro grupo de Whatsapp



