El ingeniero geólogo Frank Audemard, natural de Cumaná estado Sucre y ex presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, advirtió en septiembre de 2025 sobre el alto riesgo de un sismo de magnitud 7.5 en el occidente de Venezuela. La amenaza se concentraba en la falla Oca-Ancón, que atraviesa el Zulia y Falcón. Meses después, el 24 de junio, ocurrieron los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 con epicentro en Yaracuy.
El estudio que anticipó la falla
Durante su tesis doctoral en los años 90, Audemard realizó excavaciones paleosísmicas en el sistema de fallas Oca-Ancón, que se extiende desde Colombia hasta Falcón. Uno de los hallazgos clave fue que «en ese segmento (de Ancón de Iturre), el sistema estaba vencido para magnitud 7.5». En entrevista para NTN24, explicó que desde 1996 ya se había publicado en la revista Tectonophysics que esta falla estaba «pendiente» en el occidente venezolano.
Zonas de riesgo y ausencia sísmica
Audemard señaló que la zona más riesgosa es Ancón de Iturre, un pueblo costero en el estado Zulia. Advirtió que la ausencia de sismos moderados y grandes en la región, sumada a la escasez de temblores pequeños, indicaba que el sistema estaba acumulando energía para un evento de gran magnitud. «Los sismos pequeños tienden a señalar las terminaciones de un segmento capaz de generar un terremoto», explicó.
Prevención, no predicción
El geólogo aclaró que no se pueden hacer predicciones exactas, pero sí pronósticos basados en estudios geológicos. Insistió en que esta información debe usarse para la prevención sísmica y social, ayudando a la población a preparar infraestructuras con normas sismorresistentes. «La ciudadanía debe preparar sus infraestructuras acordes a las normas de construcción sismorresistentes», aconsejó.
La advertencia de Audemard se cumplió. El terremoto del 24 de junio dejó más de 3.500 muertos y miles de heridos. Su llamado a la prevención resuena ahora con más fuerza que nunca, mientras el país enfrenta las consecuencias de un sismo que ya había sido pronosticado.





