
El presidente Donald Trump lanzó duras críticas contra el Gobierno británico tras el bloqueo inicial al uso del atolón Diego García, base estratégica que la Casa Blanca pretendía utilizar para ejecutar operaciones militares contra Irán. Durante un encuentro con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump calificó de «inaceptable» la postura de su aliado histórico en el manejo de este territorio de ultramar.
Fricción con Reino Unido por base estratégica
Trump cuestionó la soberanía y los acuerdos de arrendamiento que el Reino Unido mantiene sobre el archipiélago. Según sus palabras, la administración británica muestra «una falta de cooperación alarmante» respecto a la isla, a la cual se refirió en términos despectivos. El mandatario vinculó la indecisión de Londres con los reclamos de pueblos indígenas, restando importancia a dichas demandas históricas frente a las necesidades de seguridad global.
La tensión escaló rápidamente. Trump aseguró que la actitud británica «arruina las relaciones diplomáticas» y calificó la gestión del primer ministro Keir Starmer como «una decepción sin precedentes» en la historia de la alianza transatlántica. El Gobierno británico justificó inicialmente su postura por el temor a violar el derecho internacional, aunque la presión de Washington forzó un cambio de discurso el pasado sábado.
Amenaza comercial a España por gasto en defensa
Trump también arremetió contra España, afirmando que su país podría «cortar todo el comercio» y que no quiere «tener nada que ver» con la nación europea si no eleva sus aportes a la OTAN. La disputa surge de la supuesta negativa de Madrid a incrementar el gasto militar al 5% del PIB, una cifra que, según el presidente, otros aliados ya aceptaron.
«Fueron el único país de la OTAN que no aceptó subir al cinco por ciento. Querían mantenerse en el dos por ciento, y ni siquiera pagan ese dos por ciento», sostuvo Trump. Esta declaración endurece la presión sobre los socios europeos y pone en riesgo una relación económica histórica.
Respuesta firme de Moncloa
El Gobierno de España respondió con rapidez y firmeza. A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo de Pedro Sánchez aclaró que cualquier revisión de los vínculos económicos «deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU.».
Moncloa enfatizó que España actúa como «un socio fiable y una potencia exportadora clave» dentro del bloque europeo. En el ámbito de la defensa, defendió su rol como «un miembro clave de la OTAN» que cumple con sus compromisos actuales, resaltando la contribución destacada a la seguridad del territorio europeo y la naturaleza «mutuamente beneficiosa» de la relación histórica con Washington.
A última hora, Reino Unido cedió a las peticiones de Trump.
Agencias
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