
El presidente Donald Trump ha amenazado en reiteradas ocasiones con atacar militarmente Irán para presionarlo a firmar un acuerdo nuclear. El Pentágono ya desplegó dos portaviones y decenas de aviones en Oriente Medio, dándole al mandatario la opción de lanzar operaciones limitadas o extendidas contra territorio persa.
Consecuencias militares y diplomáticas
Múltiples expertos advierten que el bombardeo tendría el efecto contrario al deseado. «EE.UU. no conseguirá un acuerdo diplomático con los iraníes si los ataca», señaló a Bloomberg Barbara Slavin, investigadora del Centro Stimson. Las amenazas militares, incluso sin ejecutarse, «harán que estén menos dispuestos a llegar a un acuerdo».
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, fue tajante: «Si nos hablan con el lenguaje de la fuerza, responderemos de la misma manera». Teherán probablemente suspendería su participación en las conversaciones nucleares ante cualquier ataque.
No existe una opción militar fácil y limpia
Becca Wasser, directora de defensa de Bloomberg Economics, explicó que las campañas de bombardeos limitados suelen convertirse en «esfuerzos largos y costosos». Irán posee uno de los arsenales de misiles más grandes de la región, con alcance de hasta 2.000 kilómetros, suficiente para llegar a bases estadounidenses en Turquía, Israel y los países del Golfo.
«No existe una opción militar barata, fácil y limpia en el caso de Irán», afirmó Ali Vaez, del International Crisis Group, al The New York Times. La red de fuerzas regionales aliadas de Teherán podría sostener una resistencia prolongada.
La incertidumbre de los aliados regionales
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos declararon en enero que no permitirían a EE.UU. usar su espacio aéreo para posibles ofensivas. Sin embargo, los expertos indican que esta postura no los protegería de potenciales represalias iraníes.
La Asociación para el Control de Armas advirtió que un ataque «provocaría en los líderes de Teherán una reacción con un nivel sin precedentes de ataques contra bases estadounidenses en el Golfo, lo que pronto podría convertirse en una guerra regional larga, costosa y sangrienta».
Riesgos económicos globales
Irán ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Claire Jungman, de Vortexa, señaló que cualquier interrupción dispararía los precios de la energía.
Las fuerzas iraníes han realizado ejercicios prácticos en la zona, indicando que podrían bloquear esta vía fluvial de 145 kilómetros si estalla una guerra. El cierre también perjudicaría a Irán, restringiendo sus exportaciones a China. Vaez comparó la situación: «Sería como si le hubieran derribado el techo».
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