
El 1 de julio, los telescopios captaron a 3I/ATLAS, un extraño objeto que se precipita hacia el Sol a 210.000 km/h. En menos de un día, los astrónomos confirmaron su origen interestelar, convirtiéndolo en el tercer visitante de fuera del sistema solar. Con una cola de hielo y polvo de 24 km, podría ser el cometa más antiguo jamás visto – quizás 3.000 millones de años mayor que nuestro sistema planetario.
Pero no todos están convencidos. El controvertido astrofísico Avi Loeb y su equipo plantean una idea inquietante: ¿y si fuera tecnología alienígena? En un estudio reciente, sugieren que podría ser una nave «posiblemente hostil» que llegaría cerca de la Tierra en noviembre. La hipótesis del «bosque oscuro» – donde civilizaciones ocultan su existencia – cobraría fuerza si esto fuera cierto.
La comunidad científica reacciona con escepticismo. «Absurdo e insultante», califican algunos colegas estas especulaciones. Samantha Lawler, astrónoma canadiense, explica que es solo otro cometa expulsado de su sistema estelar, como ocurre constantemente en el universo. Aunque falta detectar compuestos volátiles típicos, otros expertos argumentan que es normal a esta distancia del Sol.
Lo que sí han encontrado es agua atrapada por 7.000 millones de años y moléculas orgánicas complejas. Su composición mezcla silicatos y minerales carbonosos, parecidos a asteroides del cinturón principal. Para Chris Lintott de Oxford, centrarse en teorías extraterrestres resta valor al hallazgo real: una cápsula del tiempo interestelar.
No es la primera polémica de Loeb, quien en 2017 aseguró que ‘Oumuamua era tecnología alienígena. Mientras 3I/ATLAS se acerca, los telescopios no pierden detalle. En las próximas semanas, cuando esté más cerca del Sol, revelará si es un cometa extraordinario… o algo mucho más extraño.

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