
José Ricardo Álvarez, presidente de Fesoca, destacó que el consumo actual contrasta positivamente con los 35-40 kilos anuales registrados hace una década. «El bolsillo impulsa decisiones racionales y hoy hay una mejor regulación en el consumo», explicó el dirigente durante su declaración.
El sector cañicultor implementa mejoras en sus procesos productivos para optimizar el uso de energía y reducir costos. Álvarez subrayó que abandonaron métodos antiguos basados en diésel, lo que evita incrementos innecesarios en el precio final del producto.
Esta racionalización del consumo y producción beneficia tanto a la salud pública como a la economía familiar. La reducción coincide con las metas de la OMS para prevenir enfermedades asociadas al alto consumo de azúcares.
Los avances tecnológicos en la industria permiten mantener precios accesibles sin comprometer la calidad. «Producir eficientemente beneficia a todos: productores, consumidores y el sistema de salud nacional», concluyó Álvarez.

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