
En un reciente comunicado, la organización anunció la incorporación de 222 crías de esta emblemática ave en el estado Nueva Esparta, gracias a la construcción de nidos artificiales y la dedicación de cuidadores que acompañaron a las aves desde su nacimiento hasta que alzaron su primer vuelo.
La cotorra margariteña, que enfrenta serias amenazas en su hábitat natural, ha visto su población silvestre disminuir drásticamente. Esto se debe a la captura ilegal para el comercio de mascotas y la pérdida de hábitat provocada por la deforestación. Provita advirtió sobre estos retos, subrayando la necesidad de acciones efectivas para asegurar la supervivencia de la especie.
Por cuarto año consecutivo, Provita ha logrado que más de 200 pichones de cotorra margariteña sobrevivan hasta su incorporación en el entorno natural. Este éxito se atribuye en gran parte al esfuerzo de 18 ecoguardianes de las comunidades de la península de Macanao, quienes han trabajado incansablemente en el proyecto.
El biólogo Jesús Aranguren, analista del programa de conservación de Provita, destacó la importancia de la protección y conservación de estas aves para garantizar su recuperación y sostenibilidad en la naturaleza. La cotorra margariteña es casi endémica de Venezuela, ya que su hábitat se restringe a localidades aisladas en el norte del país y en la isla de Bonaire, en el Caribe.
Provita ha estado trabajando durante más de 30 años en Nueva Esparta, enfocándose en la recuperación de la población local de esta especie, un esfuerzo que sigue siendo crucial para su futuro.

EPTV

