
Camisetas por dos euros. Vestidos a ocho euros. Un paquete de diademas por una moneda de euro. Los marketplaces (plataformas) chinos Shein, Temu y Aliexpress llevan años arrasando en el mercado europeo, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Es la época del consumo ultrarrápido: comprar seis camisetas iguales con distintos colores que terminan en un armario sin estrenarse.
La plataforma china Shein propone cada día hasta 7.100 nuevas piezas de ropa en Francia. La gran mayoría de ellas las vende a precios regalados. Camisetas por 1,50 euros, americanas por menos de 10, vestidos de mujer a 15 euros… Desde la pandemia del covid-19, las empresas de venta en línea de ‘fast-fashion’ como Shein o Temu han irrumpido con fuerza en Europa.
Marcas europeas como Zara, Bershka, Oysho entre otros han encendido las alarmas al verse superadas por las ofertas de las empresas de moda y textiles chinas y, ver así, sus existencias amenazadas. Los intereses económicos y políticos no tardaron en recurrir a prácticas en contra del libre mercado y el neoliberalismo como el conocido proteccionismo estatal.
Proteccionismo disfrazado de medidas ambientales y defensa del consumidor
España, al igual que el resto de países europeos, se prepara para seguir los mismos pasos que los franceses. Por el momento, están avanzando en la aplicación de la Ley de Consumo Sostenible que penalizará las prácticas de greenwashing (ecoblanqueo) y la previsión es que entre en vigor antes de marzo de 2026.
Aunque la ley francesa se dirige hacia marcas del sector textil, el modelo de producción es similar en casos como Aliexpress o Miravia.
La propuesta de la Asamblea Nacional señala a las tiendas digitales que ofrecen cada día más de 1.000 artículos nuevos para acabar con la «ludopatía» que provoca entre los que han descargado sus aplicaciones. Si no modifican su funcionamiento, deberán pagar una tasa especial por cada producto que podrá alcanzar en 2030 los 10 euros por cada pieza de ropa vendida. Eso sí, no podrá superar el 50% del precio de venta.
“Si nos hemos concentrado en estas empresas de la moda ultrarrápida, esto se debe a que no solo representan un problema climático, sino también graves consecuencias a nivel social y económico”, sostuvo la diputada conservadora francesa Anne-Cécile Violland.
La economía gala quedó marcada en los últimos años por una sucesión de liquidaciones o graves problemas económicos en históricas empresas textiles, como Camaïeu, Burton o Pimkie. Mientras sus fábricas o tiendas cierran, han ganado peso plataformas digitales que cuentan con muy pocos trabajadores en Europa.
Empresas chinas se defienden
Las plataformas asiáticas han sacado la artillería pesada para demostrar que cumplen con los criterios de sostenibilidad europeos.
Hace apenas una semana, Shein lanzó una colección de denim sostenible con tecnología que ahorra agua. La última vez que habló de sostenibilidad fue en mayo de 2022, cuando anunció una línea de ropa sostenible hecha con poliéster reciclado.
El compromiso de Temu con el medioambiente, según refleja en su página web, es haber plantado 5,1 millones de árboles en países del África subsahariana para capturar CO2 emitido.
Pero el trasfondo de la inquietud comercial y política europea es que desde su llegada al mercado español, la presencia de estos marketplaces es cada vez más notable.
En cinco años, el número de clientes de Shein en España pasó de 500.000 a más de 5 millones y su ticket medio es de 50 euros, por encima de los 47 euros de media en Zara.
Respecto al uso de sus aplicaciones, el 62% de los consumidores del sector de la moda utilizaron la aplicación de la plataforma china en 2023, por encima de Vinted (38%).
La firma está valorada en 92.000 millones de dólares y está a la espera de salir a Bolsa en los próximos meses en Wall Street o en Londres. En el caso de Aliexpress, los pedidos crecen a un ritmo del 60% años tras año.
Temu y Miravia aterrizaron en el país hace un año, pero su éxito ya es patente: ocupan la primera y la cuarta posición en el listado de aplicaciones más descargadas en España.
China vs el mundo
Lo de Shein, Temu y Aliexpress es solo una pequeña muestra de lo que enfrenta China, sólo en el ambito textil y de la moda. Pero esto se amplifica a otros ámbitos, recordemos las palabras del magnate millonario, el libertario Elon Musk quien ha pedido que, ante el paso avasallante de empresas chinas como BYD, la mayor fabricante de vehículos eléctricos en el mundo, se impongan aranceles a los vehiculos eléctricos chinos para así, detener la caída de Tesla.
Los consumidores tienen la última palabra.

EPE/ElPeriodico/CNTNoticias

