“Indiana Jones: El dial del destino” el fin de una saga

Indiana Jones: El dial del destino
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Harrison Ford interpreta por quinta y última vez a Indiana Jones en “El dial del destino”. La película, que multiplica las dosis de aventura con secuencias llenas de acción, trae de vuelta a un personaje que, a pesar de su edad, no pierde un ápice de carisma y destreza.

Así la película logra sacudir al espectador pues, para cerrar con broche de oro, lo lleva a los anales de la mismísima historia. Lo hace en un viaje que asombra incluso al propio arqueólogo del sombrero y el látigo.

En el reparto destacan también Phoebe Waller-Bridge, Mads Mikkelsen y Boyd Holbrook, dirigidos con excepcional atino por James Mangold.

Con mayor profundidad emocional, Indiana Jones es también esta vez más complejo de descifrar. Sufre un duelo que no ha podido dejar atrás y que encontrará respuesta en una de las escenas finales del episodio. Pese a ello, no le teme al peligro y parece tomar riesgos sin tener siquiera tiempo para meditarlo. Esto hace que la película sea, secuencia tras secuencia, una extendida caza del gato y el ratón. Eso sí, sin resolución rápida, para mantener al espectador pegado a la butaca atendiendo sin tiempo para pestañear lo que ocurre.

Tras nueve meses de rodaje, realizados en cinco países y en plena pandemia, la historia se desarrolla básicamente en 1944 y 1969. En este último año, se ve a Indiana Jones a punto de jubilarse como profesor. Pero el héroe volverá a la acción cuando su ahijada Helen Shaw (Waller-Bridge) aparezca para robarle una pieza arqueológica demandada. Esta suerte de reloj roto es, además, buscado por el nazi encubierto Jurgen Voller (Mikkelsen). Se trata en sí del Dial de Arquímedes, un dispositivo capaz de abrir portales hacia otras épocas.

Para extender el chicle por dos horas y media, el artefacto está roto y sus partes escondidas. Así que el viaje para localizarlo antes que caiga en manos equivocadas será intenso y extenuante. Claro que, como ocurre en este tipo de películas, muchas de la situaciones carezcan de verosimilitud pero, qué tanto, es Indiana Jones.

Al tratarse también del último episodio de la saga no era descabellado que la excusa permitiera el regreso de varios personajes claves. Así el egipcio Sallah (John Rhys Davies), de “Cazadores del arca perdida” (1981) retoma su papel para conectar con el pasado. También lo hace Marion Ravenwood (Karen Allen), interés romántico de Jones en 1981 y con quien se casó en “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” (2008). Con ella se descubre uno de los momentos más emotivos de esta última aventura.

Como dato curioso, Harrison Ford tenía 39 años cuando se estrenó el primer filme en 1981. El personaje fue creado por George Lucas y la dirección de los cuatro filmes previos fue de Steven Spielberg. La música magistral de John Williams regresa en este cierre tras hacerse cargo de las cuatro bandas sonoras anteriores.

Desempolvando el pasado

“Cazadores del arca perdida” (1981) se rodó en Francia, Túnez, Inglaterra y California (EE.UU.), reseñó EFE. Se introdujo el elemento del viaje mundial que formó parte de todas las cintas. Indy iba tras las tablillas de los diez mandamientos. En esta carrera los nazis, sus archienemigos, también intentaban hacerse del botín. Nominada a nueve Óscar, se llevó cuatro en apartados técnicos.

“El templo maldito” (1984) se situó cuatro años antes de la primera, en 1935. Van tras unas piedras mágicas que se encuentran en templo místico. La cantante Willie Scott (interpretada por Kate Capshaw, que acabó casándose con Spielberg) fue la pareja de Jones en la trama. Tapón, a cargo del vietnamita Ke Huy Quan, conquistó el corazón de la audiencia al ser un niño encantador que ayuda al arqueólogo a salir de apuros. En la aventura que ya está en los cines se incluye a un adolescente, en similares acciones, como guiño a aquel personaje.

“La última cruzada” llegó en 1989. Sean Connery se sumó como el padre de Indiana Jones y River Phoenix dio vida al arqueólogo en su adolescencia. La trama se descubre en 1912 con la juventud de Indy para saltar a 1938. Esta vez, van tras la búsqueda del Santo Grial antes de que sea descubierto por los nazis.

“El reino de la calavera de cristal” (2008) fue la cuarta entrega. El actor Shia LaBeouf interpretaba al hijo del arqueólogo. Como villana se convocó a Cate Blanchett en esta aventura que se desarrolló en 1957. Esta vez los malos eran los soviéticos.

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