Una tradición que madruga
Un total de 210 Diablos Danzantes honraron este jueves 4 de junio al Santísimo Sacramento del Altar en el municipio Ocumare de la Costa de Oro. La jornada arrancó a las 5:00 a.m. y recorrió las calles del pueblo hasta la iglesia de San Sebastián Mártir. La manifestación fusiona la devoción católica con una coreografía ancestral cargada de simbolismo.
Distribución por localidades
De los 210 danzantes, 120 se concentraron en Ocumare, 40 en la playa de Cata y 50 en Cuyagua. Cada grupo salió desde sus comunidades para encontrarse simbólicamente en la fe. La organización corrió por cuenta de las cofradías locales, que mantienen viva esta expresión desde hace siglos.
Acompañamiento oficial
El secretario de Cultura del estado Aragua se desplazó hasta la costa para respaldar la celebración. “Estamos haciendo el acompañamiento en esta hermosa manifestación donde más de 100 diablos danzantes se encuentran el día de hoy danzando por las calles del pueblo, una tradición caracterizada por la fe y el triunfo del bien”, declaró.
Recorrido y significado
Luis Lovera, director de cultura de Ocumare, explicó que los diablos danzantes inician el recorrido en las calles hasta llegar a la entrada de la iglesia de San Sebastián Mártir. Allí se postran ante el Santísimo como acto de sumisión y redención. “Los diablos danzantes son promeseros que heredan la tradición de generación en generación”, precisó.
Música y sonidos ancestrales
La danza se ejecuta con el acompañamiento musical de un cuatro. Los promeseros hacen sonar sus maracas y cascabeles, que tintinean al ritmo de sus pasos. “Danzan con el acompañamiento musical de un cuatro. Ellos suenan sus maracas y cascabeles que tintinean al danzar”, detalló Lovera. El sonido metálico llena las calles mientras los diablos, con sus máscaras y túnicas coloridas, representan la lucha eterna entre el bien y el mal.





