Los estados Zulia y Falcón vibraron con los honores a San Benito de Palermo este fin de semana. Las calles de Cabimas y Coro se llenaron de música, fe y color para celebrar al llamado «Santo Negro». Los ritmos del tambor y el chimbangle guiaron las procesiones en ambas regiones, reuniendo a multitudes de creyentes. Cada comunidad mostró sus particularidades en esta tradición que une devoción con herencia cultural.
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Coro: una celebración con raíces familiares
En la ciudad de Coro, Falcón, la cofradía “Jesús Atienso” lideró los actos. La festividad comenzó el viernes con una misa en la calle Federación y presentaciones de grupos como “Al son de la Guniea”. El sábado, la eucaristía central en la iglesia Santo Niño de Jesús destacó la historia del fraile, «el primer santo negro canonizado en la época moderna». Luego, la imagen recorrió los sectores Monte Verde y La Guinea sobre un altar adornado con flores y una capa cubierta de pedrería.
Carlos Áñez, presidente de la cofradía, explicó que siguen el legado de su tío para preservar una tradición con más de 30 años. La devota Ana Pérez agregó que baila desde hace más de dos décadas para agradecer favores como salud y vida. Esta celebración mantiene viva una manifestación que es parte fundamental de la identidad local.
Cabimas: devoción multitudinaria en el Zulia
En Cabimas, estado Zulia, una multitud colmó la calle Independencia para la salida del santo de la Iglesia Catedral. Allí, la fecha cambia: aunque el santoral marca el 4 de abril, el Zulia lo celebra cada 27 de diciembre. Este año, el tradicional rito de salida con chimbangles no se realizó al inicio. La imagen fue llevada en hombros a una tarima para la misa, oficiada por el presbítero Alexander Arias.
Tras la eucaristía, la entrega a los cargadores generó un momento de caos y efusividad, donde el santo fue «batido como una bandera». Luego, la procesión se moderó y la multitud pudo bailar al ritmo de los chimbangles que finalmente sonaron. Asistieron el gobernador Luis Caldera y alcaldes locales, con un amplio despliegue de seguridad para garantizar el orden durante el recorrido.
La figura de San Benito de Palermo, un fraile franciscano de origen africano, actúa como un poderoso símbolo de identidad y mestizaje en estas regiones. Sus celebraciones van más allá del ritual religioso para convertirse en una afirmación cultural. El tambor, la danza y la fe se entrelazan en una manifestación comunitaria que se transmite entre generaciones.
Estas festividades demuestran la vitalidad de las tradiciones populares venezolanas. Son un espacio donde la historia, la espiritualidad y la alegría colectiva se encuentran. Más que un evento religioso, constituyen un acto de resistencia cultural que renueva año tras año el sentido de pertenencia de estas comunidades.
UN/Agencias
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