Una operación en aguas internacionales
La Guardia Costera de Estados Unidos, con apoyo del Departamento de Defensa, abordó y tomó el control del buque petrolero ‘Centuries’ en la madrugada del sábado 20 de diciembre. El buque, de bandera panameña, había atracado previamente en Venezuela y transportaba crudo venezolano. Esta acción representa la segunda incautación de un petrolero por parte de Washington en menos de una semana. Funcionarios estadounidenses confirmaron la operación, afirmando que persiguen «el movimiento ilícito de petróleo sancionado».
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Justificaciones y acusaciones cruzadas
El gobierno estadounidense defendió la legalidad de la incursión, argumentando que el ‘Centuries’ era una «falsa bandera» y operaba para la «flota en la sombra venezolana». Sin embargo, fuentes periodísticas indican que este buque en particular no figuraba en las listas de sanciones de Washington. Venezuela respondió con un comunicado oficial, calificando el hecho como un «grave acto de piratería internacional» y «robo y secuestro». El presidente Nicolás Maduro acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe».
Condena internacional y violaciones al derecho
La escalada ha generado una firme condena internacional. Rusia criticó el «uso excesivo de la fuerza militar» por parte de Estados Unidos. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos declaró que ataques similares «violan el derecho internacional humanitario» y pidió investigaciones independientes. Líderes regionales, como los presidentes de México y Brasil, también han expresado gran preocupación y han llamado al diálogo para evitar un mayor conflicto.
El contexto de una campaña militar más amplia
Estas incautaciones se enmarcan en una campaña militar estadounidense más amplia en la región. El presidente Donald Trump había ordenado previamente un «bloqueo total» a los petroleros sancionados. La operación «Southern Spear» incluye un masivo despliegue naval con miles de tropas y el portaaviones USS Gerald R. Ford. Desde septiembre, los ataques estadounidenses contra embarcaciones sospechosas han resultado en casi 100 fallecidos en el Caribe y el Pacífico.
Venezuela responde y lleva el caso a la ONU
Frente a la presión, el gobierno venezolano ha anunciado que presentará denuncias formales ante el Consejo de Seguridad de la ONU y otros organismos multilaterales. Maduro ha denunciado una «campaña de agresión multidimensional» cuyo objetivo real, según Caracas, es un cambio de régimen para apoderarse de las riquezas petroleras del país. En el terreno, se reporta que la armada venezolana ha comenzado a escoltar buques mercantes para proteger sus exportaciones.
Una crisis con riesgo de escalada
La situación sigue evolucionando rápidamente, con reportes que indican que Estados Unidos ya está persiguiendo un tercer buque petrolero en la zona. El bloqueo amenaza el principal ingreso de divisas de Venezuela, obligando al país a buscar alternativas complejas para su comercialización. Esta crisis, que mezcla acciones militares, sanciones económicas y una guerra discursiva, mantiene en vilo la estabilidad regional y plantea un serio riesgo de una escalada mayor.





