
El cuerpo envía señales cuando carece de nutrientes esenciales. Síntomas como fatiga sin causa aparente, alteraciones en el cabello o uñas, y molestias en la boca pueden ser advertencias tempranas. Identificarlos a tiempo es crucial para evitar problemas de salud más graves, según advierte Very Well Health.
La fatiga persistente suele relacionarse con falta de hierro, vitamina B12 o vitamina D. Para compensarlo, se recomienda consumir carnes rojas, huevos, lácteos y pescados azules. En casos de mala absorción, puede ser necesario usar suplementos, siempre bajo supervisión médica.
El cabello quebradizo y las uñas con estrías o forma de cuchara suelen delatar falta de zinc o hierro. Incorporar mariscos, carnes rojas y cereales fortificados ayuda a revertir estas señales. La suplementación con zinc también es útil, pero debe ser indicada por un especialista.
Otros síntomas relevantes incluyen heridas que no cicatrizan, pérdida del gusto, cambios de ánimo o visión nocturna deficiente. Estos pueden reflejar carencias de vitamina C, vitamina A, zinc o complejo B. Una dieta variada y alimentos fortificados son la primera línea de defensa.
Ciertos grupos tienen mayor riesgo: embarazadas, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas o dietas restrictivas. Ante la sospecha de una deficiencia, es fundamental realizar análisis de sangre y consultar a un profesional. Nunca se deben automedicar suplementos.

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