
Este 31 de marzo culmina la última semana de Cuaresma con el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua. Un día en el que la religión católica celebra que Jesucristo volvió a la vida luego de su crucifixión.
Además de este festejo, también se lleva a cabo la tradición de la quema de Judas, que simboliza la exigencia de justicia, la denuncia de delitos y la erradicación de la maldad. Esto representa, según la Biblia, el momento en el que Judas Iscariote, discípulo de Jesús, lo vendió por 30 monedas de plata.
Orígenes
Esta costumbre fue traída por los españoles a toda América Latina, desde los primeros siglos de la colonización europea. La “Quema de Judas”, para algunos investigadores, sería un ritual folclórico inspirado en las persecuciones a los judíos que se inició en la Edad Media, durante la Inquisición.
Según la historia, el primer Judas quemado en Venezuela fue en Cumaná en el año 1499, y fue representando como Américo Vespucio. Entretanto, se dice que el primer Judas de Caracas se quemó en el año 1801 y luego se hizo común en los diferentes pueblos, quemar a Judas el Domingo de Resurrección.
La “Quema de Judas” se realiza en Caracas, en diversos estados orientales, Lara, Cojedes y Aragua, con el propósito de recordar la traición de Judas a Cristo.
El “Judas” en cuestión es un muñeco de cuerpo entero, elaborado con telas, ropas viejas, trajes y otros accesorios, relleno con fuegos artificiales, que aportan los participantes del acto. Estos fuegos artificiales son explotados una vez el Judas es ahorcado y se quema.
A la figura se le coloca una soga al cuello y previo a su quema, es arrastrado y ahorcado de forma dramática.
La tradición, además de tener un contexto católico, también ha servido para expresar el descontento de los venezolanos con determinados personajes del momento, nacionales o extranjeros, políticos, empresarios e instituciones que terminan representando a algún “personaje traidor”.

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