
Según el maestro en geografía de la UNAM Carlos Ruiz Abad, hay factores que podrían aumentar la intensidad y frecuencia de estos fenómenos meteorológicos.
Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), la temporada iniciará el 15 de mayo en el Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, y concluirá el 30 de noviembre. Sin embargo, este año se espera que haya dos eventos que impulsen el desarrollo de huracanes.
En primer lugar, las aguas del océano Atlántico ya están más calientes de lo normal para esta época del año. Esto podría acentuar el desarrollo de los huracanes durante la temporada.
El segundo factor es la llegada de La Niña, un evento meteorológico que ocurre cuando la corriente de agua fría de Humboldt, frente a las costas de Chile y Perú, se ve afectada por una corriente caliente proveniente de Asia. Esto podría generar más huracanes, ya que la temperatura del océano aumentará y tendrá repercusiones en la corriente ecuatorial.
Es importante entender que los huracanes no son solo fenómenos meteorológicos, sino que también tienen implicaciones en el cambio climático. Ruiz Abad señala que los huracanes pueden ser oportunidades para tener más agua en zonas afectadas por sequías, pero también nos hacen reflexionar sobre las acciones humanas que contribuyen al cambio climático.
El experto destaca que los huracanes no deben ser satanizados, ya que los desastres que causan están asociados a las acciones de la población. Es fundamental invertir en medidas de protección para mitigar los impactos de estos fenómenos naturales.

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