Hacia una nueva política educativa
El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, anunció este martes una regulación para las tareas escolares. El objetivo principal es disminuir su «impacto negativo» en el entorno familiar venezolano. La medida surge tras un amplio debate nacional iniciado en octubre. Participaron universidades, docentes, expertos y movimientos sociales estudiantiles.
Rodríguez pidió más que una simple resolución administrativa. Solicitó un plan de acompañamiento y formación especial para el cuerpo docente. También exigió informar oportunamente a estudiantes, padres y representantes. La transparencia es clave para el éxito de esta nueva política.
«No basta con una regulación», afirmó el ministro desde su despacho en Caracas. Debe existir un plan de trabajo con progresividad y acompañamiento continuo. Un sistema de chequeo evaluará si los objetivos se cumplen realmente. Se busca evitar resultados contrarios a las aspiraciones educativas.
El ministro insistió en respetar el tiempo libre de niños y adolescentes. Abogó por tareas mejor pensadas y «realmente útiles» para la educación venezolana. Deben alinearse con las expectativas del sistema educativo nacional. La calidad debe primar sobre la cantidad de ejercicios extracurriculares.
Paralelamente, el ministerio avanzará en otras metas de calidad educativa. Continuará la formación permanente de los docentes en servicio. También revisará y adecuará los programas educativos a la realidad actual. La matrícula escolar será otra prioridad dentro de esta gestión.
La profesora Belkys Bigott presentó los resultados del estudio nacional. Las tareas generan «sobrecarga emocional y económica» para las familias venezolanas. En muchos casos terminan siendo tercerizadas a personas ajenas al hogar. Roban tiempo valioso para recreación y otras actividades formativas.
Bigott señaló que existe una tendencia mundial hacia esta regulación. Encuestas muestran a la población venezolana dividida sobre el tema. Cerca de la mitad apoyaría la eliminación total de las tareas. La otra mitad prefiere mantenerlas con ajustes sustanciales.
La comisión recomienda que la tarea nunca sustituya el proceso pedagógico en clase. Deben establecer un tiempo máximo de ejecución para proteger el tiempo libre. Necesitan claridad curricular y apego al contexto social del estudiante. Su diseño debe ser coherente con los objetivos de aprendizaje.
Las tareas poco claras generan frustración en el hogar según el estudio. Los estudiantes no siempre comprenden lo que deben resolver fuera del aula. Esta ambigüedad aumenta la carga emocional sobre toda la familia. La regulación busca precisión en los objetivos de cada asignación.
El ministerio implementará estas medidas de manera progresiva y monitoreada. Busca transformar una práctica educativa tradicionalmente cuestionada. El bienestar familiar y estudiantil guía esta nueva política. Venezuela se alinea con debates pedagógicos contemporáneos internacionales.
Prensa Ministerio de Educación
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