
Estrés a los 60 años
El deterioro económico en la mediana y tercera edad acelera la pérdida de memoria y el riesgo de demencia. Lo revela un estudio de la Universidad de Columbia. Analizaron a 7.676 mayores de 50 años. Cada caída en el bienestar financiero empeoró las puntuaciones de memoria. Los mayores de 65 años son los más vulnerables. Sus ingresos fijos y su poca capacidad de recuperación agravan el daño.
Las dificultades económicas perjudican el cerebro a través del estrés crónico, peor acceso a salud y nutrición, y menos vida social. Lo preocupante: ganar dinero después no revierte el daño cognitivo previo. Por eso, prevenir el deterioro financiero importa más que perseguir la riqueza en la vejez.
Marcados desde la infancia
Un estudio en Pakistán siguió a adultos mayores. El 40,4% de los que tenían demencia sufrían privaciones en al menos cuatro áreas (educación, salud, vivienda, bienestar). Solo el 8,9% de los sanos estaba en esa situación. La clave es mejorar los determinantes sociales desde la infancia: educación gratuita, salud, nivel de vida básico y empleo.
Los niños de familias acomodadas tienen una corteza cerebral más gruesa en regiones clave para la memoria y el pensamiento. La brecha comienza con ingresos familiares superiores al 44%. Estas diferencias explican el menor rendimiento escolar de los niños pobres. No es genética, sino ambiental.
Recomendaciones
Los científicos concluyen que prevenir la pobreza y el estrés financiero protege el cerebro. Una vez perdida la memoria, no hay vuelta atrás. Invertir en educación, salud y empleo desde la infancia es la mejor política contra la demencia. Sin embargo , a pesar de los científicos existen variables económicas, políticas y sociales que dificultan, están en contra o hacen imposible lograr el bienestar financiero que muchos buscan.
RT/CNTNoticias
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