
Los alimentos ultraprocesados han pasado a dominar la dieta mundial. Representan hasta el 60% de las calorías diarias en EE.UU., más del 50% en Reino Unido y superan el 40% en Australia y Canadá. Bebidas azucaradas, salchichas, pizzas congeladas y snacks han desplazado a los frescos, especialmente en la dieta infantil. Su consumo se asocia con obesidad, diabetes, cáncer y otras enfermedades.
¿Qué son y por qué nos enferman?
Son formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de alimentos, mediante múltiples procesos. Se fabrican fraccionando alimentos enteros en componentes como azúcares, aceites, proteínas y almidones, que luego se ensamblan con aditivos para hacerlos más sabrosos y atractivos. El resultado: productos altamente rentables, de larga vida útil y sabor irresistible.
Estudios demuestran que tienen alto contenido calórico, exceso de azúcar, grasas no saludables y sal, pero bajo aporte de fibra, vitaminas y minerales. Provocan respuestas glucémicas elevadas, poco poder saciante y alteran el microbiota intestinal, favoreciendo enfermedades inflamatorias.
Las enfermedades que provocan
El aumento de ultraprocesados en la dieta incrementa el riesgo de obesidad, hipertensión, enfermedades coronarias y cerebrovasculares, dislipidemia, síndrome metabólico, trastornos gastrointestinales y cáncer. Sus aditivos pueden causar ansiedad, irritabilidad o TDAH en niños.
Los productos más peligrosos
Las bebidas azucaradas carbonatadas encabezan la lista. Contienen grandes cantidades de azúcar, saborizantes y colorantes. «Su consumo habitual se asocia a mayor riesgo de diabetes, obesidad y menor esperanza de vida», advierte la nutricionista Natalia Pavlyuk.
Los cárnicos procesados —salchichas, hot dogs, chuletas precocinadas— tienen exceso de sal, grasa (hasta 17%), potenciadores del sabor y conservantes. «Cuanto más breve y clara sea la lista de ingredientes, menos dañino será», sugiere la experta.
Galletas, bollos industriales y gomitas contienen colorantes que pueden causar ansiedad e irritabilidad infantil. También figuran pizzas congeladas, comida rápida, patatas fritas de bolsa y snacks en general.
Cómo identificarlos
Para reconocer un ultraprocesado, examina su lista de ingredientes. Si contiene sustancias poco habituales en cocinas domésticas —jarabe de alta fructosa, aceites hidrogenados, proteínas hidrolizadas, aislado de soja— o aditivos cosméticos como saborizantes, colorantes y emulsionantes, es un ultraprocesado.
Llamado de científicos y organizaciones
Tres artículos en The Lancet advierten que grandes corporaciones impulsan este auge con tácticas políticas sofisticadas. El deterioro alimentario constituye una amenaza urgente para la salud pública que requiere políticas coordinadas, no solo cambios individuales.
La OMS ya trabaja en una nueva guía sobre consumo de ultraprocesados. «Recomiendo simplemente evitar estos productos. Está bien darse un capricho en pequeñas cantidades, pero lo mejor es sustituirlos por alternativas naturales en la dieta diaria», concluye Pavlyuk.
RT
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