
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel presentó un paquete de medidas para enfrentar la peor crisis energética en años. En un discurso televisado, combinó anuncios de inversión en energía solar con un llamado a la «resistencia creativa», un término que evoca etapas pasadas de gran escasez. Reconoció la gravedad de la situación, marcada por apagones prolongados y falta de combustible desde diciembre.
Inversión en renovables y un llamado a la autosuficiencia
Uno de los ejes fue un programa de transición energética. Díaz-Canel detalló la instalación de 5.000 sistemas fotovoltaicos en viviendas y otros 5.000 en centros prioritarios. Prometió incentivos para quienes importen equipos de generación eléctrica o aporten energía a su comunidad. Aseguró que estas acciones buscan alcanzar «la electrificación del 100 %» del país.
Sin embargo, admitió que el escenario inmediato es crítico. Una parte importante de la generación eléctrica está paralizada por la falta de diésel y fueloil. Aunque afirmó que es un derecho recibir petróleo del exterior, la realidad es un bloqueo energético severo.
La sombra del «Período Especial» y la movilización política
El mandatario hizo una referencia explícita al «Período Especial» de los años 90. Confirmó que están contempladas y actualizadas medidas de la «opción cero», un plan para una ausencia total de petróleo importado. En el plano político, llamó a una movilización permanente y a una estrategia de comunicación de «tiempos de guerra».
El discurso se produce tras la suspensión del suministro desde Venezuela y nuevas sanciones del gobierno de Trump. Esto coloca a la isla en una situación límite, dependiente de una rápida transición a las renovables.
Para muchos cubanos, las promesas de innovación conviven con un relato de sacrificio demasiado familiar. La sensación es de una crisis que prueba nuevamente los límites del pueblo, de la resistencia nacional.
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