El gobierno venezolano denunció un ataque criminal contra el sistema eléctrico nacional. A través de un comunicado, CORPOELEC, vinculó este ataque directamente con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores. Calificó el hecho como una agresión planificada contra la soberanía y la estabilidad institucional del país. El objetivo claro era afectar a la población de la ciudad capital para crear desestabilización.
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Infraestructura crítica severamente dañada
El ataque tuvo blancos precisos en Caracas. Afectó gravemente las subestaciones «Panamericana 69 kV» y «Escuela Militar 4.8 kV». Esto dejó fuera de servicio líneas troncales como «OAM-Vega Caricuao-Panamericana 1 y 2» y «Junquito-Panamericana 1 y 2». La magnitud del sabotaje revela una operación técnica compleja contra activos estratégicos.
Respuesta inmediata y trabajos de recuperación
Frente al colapso, CORPOELEC desplegó de inmediato a sus trabajadores. Gracias a este esfuerzo, lograron recuperar infraestructuras clave en Granada, Caricuao, Paraíso, Pinar y Candilito. Las labores continúan sin pausa en otras zonas como Rincón, Escuela Militar y Santa Mónica. El comunicado destaca el compromiso y la lealtad del personal técnico ante la emergencia.
La rápida respuesta busca mitigar la incertidumbre en varios sectores de Caracas. De esta manera se demuestra el funcionamiento de las instituciones en medio de una agresión militar sin precedentes en el país. Restablecer el servicio eléctrico se convierte en un símbolo de resistencia y operatividad del Estado. Sin embargo, el evento deja al descubierto la extrema vulnerabilidad de las infraestructuras vitales que son necesario resguardar ante un evento bélico.
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