Un modelo de justicia arraigado en la comunidad
Los Jueces y Juezas de Paz Comunal del municipio Sucre, en Aragua, celebran su primer año de elección. Este hito consolida un pilar fundamental de la justicia vecinal y la armonía social en Cagua. Su labor, producto de un proceso que revitalizó el Poder Popular, se enfoca en la mediación y resolución expedita de conflictos menores. Actúan como el primer escalón para dirimir controversias que antes sobrecargaban los tribunales ordinarios.
Mediación, celeridad y gratuidad como principios
Su función primordial es la mediación y conciliación a través del diálogo. Facilitan que las partes en conflicto vecinal, familiar o patrimonial menor lleguen a acuerdos voluntarios. Ofrecen un mecanismo caracterizado por la rapidez, la sencillez en el procedimiento y la gratuidad. Este modelo hace la justicia accesible y contribuye a la estabilidad y unidad de las comunidades.
El trabajo, no remunerado y de profundo compromiso social, previene que los problemas escalen a instancias judiciales o derivan en violencia. Victor Garrido, Juez de Paz del circuito Hijos de Chávez, destacó el apoyo formativo de la Escuela Nacional de la Magistratura. “La elección de los Jueces de Paz es un sueño materializado”, afirmó.
Resultados tangibles: del conflicto a la conversación productiva
En este primer año, han demostrado un alto índice de éxito en conciliaciones. Abordan temas como ruidos excesivos, uso de áreas comunes y pequeños deslindes vecinales. Su labor ha permitido minimizar la judicialización de estos conflictos, liberando recursos del sistema formal.
Finalmente, los jueces de paz fortalecen el tejido social y la confianza entre vecinos. “Hemos pasado de la confrontación a la conversación productiva”, resumió Garrido. La comunidad se empodera para resolver sus propias diferencias, consolidando la paz desde la base.
Semanario Codazzi
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