
La investigación, realizada con 24.922 personas en Taiwán entre 2008 y 2022, compara este impacto con el daño causado por el consumo habitual de tabaco o alcohol. El calor acumulado acelera el «reloj corporal» a nivel celular. Los resultados alertan sobre otro efecto concreto del cambio climático en la salud humana.
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Por cada 1,3 °C adicionales de calor acumulado en la exposición, el organismo suma entre 0,023 y 0,031 años a su edad biológica. Aunque la cifra individual parece pequeña, a escala masiva tiene implicaciones graves para la salud pública. Paul Beggs, especialista de la Universidad Macquarie, calificó el hallazgo de «sorprendente» y un llamado a reducir emisiones urgentemente.
El análisis midió funciones hepáticas, renales, pulmonares, presión arterial e inflamación. Cruzó estos datos con la exposición al calor según el lugar de residencia de cada participante. Los más afectados fueron trabajadores manuales y residentes de zonas rurales. Se atribuye este impacto a su menor acceso a sistemas de refrigeración constante.
De forma inesperada, el efecto envejecedor disminuyó ligeramente hacia el final del periodo estudiado. Los investigadores plantean que el mayor acceso a tecnologías de enfriamiento pudo mitigar el daño. No obstante, las razones exactas todavía no están completamente claras y requieren más análisis.
Alexandra Schneider, epidemióloga citada por la revista, reforzó que el calor nos hace envejecer más rápido de lo normal. El estudio refuerza la vulnerabilidad global ante los efectos del cambio climático. La prevención requiere tanto adaptación con mejor acceso a refrigeración, como acciones drásticas para frenar el calentamiento global.

RT
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