
Esta conmemoración fue promovida por la activista Ann Jarvis, quien falleció el 12 de mayo de 1905, y su hija, en honor a su memoria. Desde 1914, el segundo domingo de mayo se ha oficializado como el Día de la Madre en Estados Unidos. Sin embargo, la celebración de la maternidad tiene raíces mucho más profundas, como el Día de la Pacha Mama el 1 de agosto, o las festividades en honor a Rea, madre de los dioses griegos, que los romanos llamaron Hilarias.
Todas las mujeres son potencialmente madres, no solo por su capacidad de procrear, sino también por su empatía y afecto hacia otros seres humanos. Recientemente, en el contexto del Día de la Cruz de Mayo, descubrí una hipótesis fascinante: la humanidad le debe su permanencia a las abuelas. La menopausia y la longevidad de las mujeres pueden ser adaptaciones evolutivas que garantizan la supervivencia de sus descendientes. En sociedades primitivas, las mujeres recolectoras proveían el 80% de la dieta, cuidando de los niños y asegurando la continuidad de la especie.
Este fenómeno se manifiesta también en sociedades industriales, donde las abuelas asumen la crianza de los nietos mientras las madres trabajan. Desde 1989, se ha investigado el papel de las abuelas en la crianza, revelando que las abuelas maternas son más propensas a cuidar a sus nietos. Estudios recientes muestran que al observar fotos de sus nietos, las abuelas activan áreas del cerebro relacionadas con la empatía emocional, una conexión intensa que se diferencia de la relación que tienen con sus hijos.
En este Día de la Madre, quiero felicitar no solo a las madres, sino también a todas las abuelas. Reconozcamos el papel fundamental que desempeñan en nuestras vidas y en la educación de las nuevas generaciones. A todos los que hemos tenido la fortuna de contar con una abuela o una tía que apoyó a nuestras madres, ¡feliz y bendecido día! Cuidemos y disfrutemos de esos lazos tan especiales.

Prof. Simón Pineda/Psicólogo
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